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La portada principal
del templo abre inhabitualmente a los pies de la nave norte, quizá
obligada por la comunicación con las dependencias de la desaparecida
canónica agustiniana. Consta de cinco arquivoltas en degradación
que le aportan un aspecto abocinado. Se halla guarnecida bajo un pequeño
porche añadido (Imágenes 1 a 4). Dos
pares de columnas acodilladas se intercalan y continúan por medio
de arquivoltas de sección prismática, siendo las otras
tres de grueso baquetón. Los capiteles del lado
norte de la portada han desaparecido, conservándose tan solo
los de su lado sur, que veremos son de gran interés.
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El tímpano está
ocupado por una pieza semicircular esculpida en la que dos ángeles
portan un crismón trinitario (Imagen 4)
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Mencionaba el interés
de los dos únicos capiteles conservados porque su estilo nos
remite al maestro de Olorón o a su entorno próximo y porque
la temática es sin duda alusiva a lo ubicación y vocación
jacobea del templo. Lo que vemos son peregrinos. Dos que caminan hacia
Emaús y Cristo como tercer peregrino que resucitado les acompaña.
"El
mismo día (el de la resurrección de Cristo), dos de sus
discípulos iban a una aldea, que dista de Jerusalén sesenta
estadios, llamada Emaús, y hablaban entre si de todos estos acontecimientos.
Mientras iban hablando y razonando, el mismo Jesús se les acercó
e iba con ellos, pero sus ojos no podían reconocerle. Y les dijo:
¿Qué discursos son esos que vais haciendo entre vosotros
mientras camináis?. Ellos se detuvieron entristecidos, y tomando
la palabra uno de ellos, por nombre Cleofás, le dijo ¿Eres
tu el único forastero en Jerusalén que no conoce los sucesos
en ella ocurridos estos días?. El les dijo ¿Cuáles?.
Contestáronle: Lo de Jesús Nazareno, varón, profeta,
poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo; cómo
le entregaron los príncipes de os sacerdotes y nuestros magistrados
para que fuese condenado a muerte y crucificado. Nosotros esperábamos
que sería El quien rescataría a Israel; mas, con todo,
van ya tres días desde que esto ha sucedido. Nos dejaron estupefactos
ciertas mujeres de las nuestras que, yendo de madrugada al monumento,
no encontraron su cuerpo, y vinieron diciendo que habían tenido
una visión de ángeles que les dijeron que vivía.
Algunos de los nuestros fueron al monumento y hallaron las cosas como
las mujeres decían, pero a Él no le vieron. Y El les dijo:
¡Ho hombres sin inteligencia y tardos de corazón para creer
todo lo que vaticinaron los profetas!. ¿No era preciso que el
Mesías padeciese eso y entrase en su gloria?. Y comenzando por
Moisés y por todos los profetas, les fue declarando cuanto a
El se refería en todas las Escrituras. Se acercaron a la aldea
adonde iban, y El fingió seguir adelante. Obligáronle
diciendo: Quédate con nosotros pues el día ya declina.
Y entró para quedarse con ellos. Puesto con ellos a la mesa,
tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Se les
abrieron los ojos y le reconocieron, y desapareció de su presencia.
Se dijeron los unos a los otros ¿No ardían nuestros corazones
dentro de nosotros mientras en el camino nos hablaba y nos declaraba
las Escrituras?. En el mismo instante se levantaron, y volvieron a Jerusalén
y encontraron reunidos a los once y a sus compañeros, que les
dijeron: El Señor en verdad ha resucitado y se ha aparecido a
Simón. Y ellos contaron lo que les había pasado en el
camino y cómo le reconocieron en la fracción del pan".
(Lucas; 24, 13-35)
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Pues bien, en el primero
de los capiteles, el más próximo a la puerta (Imágenes
5 a 7) vemos a tres personajes descalzos y nimbados que portan
báculos de peregrino. Dos en la cara interna del capitel y un
tercero, con nimbo crucífero (Cristo) en la cara frontal, junto
a unos edificios almenados y provistos de ventanas y puerta sobre el
cual hay epigrafía que aclara su evidente simbolismo: "IHV
CLEOPHA NOMINE EMAVS" Colocando el cursor sobre la imagen
9 se resaltaré el texto señalado.
Son los dos discípulos
caminando a Emaús a los que se añade Cristo sin ser reconocido.
Cleofás, al igual que en la Biblia, es citado en el capitel,
como también lo será en el siguiente.
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El segundo de los capiteles,
el exterior (Imágenes 8 y 10) muestra de nuevo
a los tres personajes. esta vez están sentados en un rebaje de
la cesta del capitel, evocando el momento de la cena. Cristo en medio,
con nimbo crucífero es mostrado en el momento en que bendice
el pan antes de partirlo. Su diestra alzada ha desaparecido, pero queda
claro el perfil en la piedra. El discípulo sentado a su derecha
sostiene con una mano el pan mientras Cristo lo hace también
con su mano izquierda.
Por si quedaban dudas,
de nuevo la epigrafía lo recalca: "IHV CLEOPHA S"
Puede verse resaltado al colocar el cursor sobre la imagen 10.
Temática pues
de peregrinación en un templo del camino, en donde se hace énfasis
en la resurrección de Cristo, de ese Cristo que quizá
acompañe al peregrino sin él saber reconocerlo. Mensaje
elocuente y elegido para ser "escuchado" por los peregrinos.
Es probable que en
los capiteles desaparecidos del lado norte figurase el antecedente de
este momento narrado: las escenas del sarcófago vacío
con los soldados dormidos y las Santas Mujeres acudiendo a él.
De este modo se completaría un primer ciclo teofánico
de muerte-resurrección con el acento puesto en los peregrinos,
potenciales receptores del mensaje
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El tímpano que
decora la portada, con ser interesante, pasa a un segundo plano tras
lo expuesto. Dos ángeles de labra muy estereotipada surgen de
nubes laterales y portan un crismón trinitario de tipo Oscense
(travesaño bajo el símbolo "P") con inversión
de los símbolos apocalípticos alfa y omega, como en muchos
otros lugares en los que la portada da a un espacio funerario.
En el aro marco del
crismón hay epigrafía que dice: "PAX TECVM
CHERUBIN ET SERAPHIN BERNADUS ME FECIT". Puede verse resaltada
la epigrafía colocando el cursor sobre la imagen 14.
Agustín Gómez hace mención de que el nombrado "Bernadvs"
puede referirse al Obispo Bernardo de Sadirac, obispo de Olorón
entre 1168 y 1192, pero Jacques Lacoste apunta -parece más probable-
a que sea la firma de quien labró el crismón.
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La roseta central del
crismón luce doble florón/estrella y sus seis brazos se
decoran con motivos vegetales. Su estilo, de menor calidad que lo hecho
por el maestro del gran taller bearnés, lo remite a un momento
posterior, quizá a la edificación de los últimos
tramos de la nave.
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La más interna
de las arquivoltas, la que rodea al tímpano, luce baquetón
y a ambos lados del mismo muestra: en el intradós decoración
vegetal y al frente, una serie de once aves, algunas de las cuales picotean
plantas mientras que algunas atacan a un sapo y a una culebra respectivamente
(Imágenes 15 a 17).